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jueves, 18 de julio de 2024

THEODORE ROOSEVELT SALVADO POR SU DISCURSO

 

Cuando un discurso de 50 páginas salvó la vida de Theodore Roosevelt

Durante la campaña de 1912 en Milwaukee, el ex Presidente y candidato fue atacado por una bala. Esto, sin embargo, no le impidió continuar dando su discurso.

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Theodor Roosevelt

Impacto de bala en el discurso de Theodore Roosevelt. Milwaukee, 1912.

Theodor Roosevelt Collection / Flickr Creative Commons

No se puede hablar de la llegada al poder de Theodore Roosevelt sin antes mencionar el suceso que conmocionó a Estados Unidos en 1901: el asesinato del presidente William McKinley. Este fue, de hecho, solo uno de los múltiples que ocurrieron en el convulso contexto de violencia política que se cernió sobre el país desde 1865 hasta mediados del siglo XX. 

Tras el acontecimiento, Roosevelt se convertía, a sus 42 años, en el 26º presidente de Estados Unidos. Su juventud, pionera en la historia del país, supuso un soplo de aire fresco para la política: se trataba de un hombre entusiasta, decidido a aplicar reformas progresistas que beneficiasen al bien público, como bien se expresa en su biografía oficial.

En 1909, dejó la presidencia para tomarse un descanso en África, hasta que en 1912 —con más fuerza que nunca— volvió al país para enfrentarse a una nueva campaña en la que buscaba su segunda reelección, junto a su recién creada formación política, el Partido Progresista (llamado Bull Moose). Se sentía "tan en forma como un alce" para retornar a la Casa Blanca, tal y como declaró ante los medios, pero las cosas no salieron como esperaba.

Milwaukee, 1912: salvado por el papel

Un 14 de octubre de 1912, el Auditorio de Milwaukee (Wisconsin) se llenó de adeptos que buscaban escuchar el convincente discurso de Roosevelt, personaje que para entonces ya había forjado su reputación como gobernador del país.

Pero, en esta ocasión, su propuesta era bien distinta. Con la campaña buscaba, por un lado, desafiar a su sucesor republicano William Howard Taft —que miraba al país con unas lentes más conservadoras que él—, y por otro, romper una norma no escrita en el historial electoral estadounidense: ser elegido por tercera vez como presidente. 

 

theodor roosevelt

Camisa de Theodor Roosevelt manchada de sangre. Milwaukee, 1912.

Theodor Roosevelt Collection / Flickr Creative Commons

Así, ese día se presentó ante la multitud e hizo historia con solo pronunciar la primera frase:

"Les pediré que estén lo más callados posible. Me acaban de disparar". 

Inmediatamente, el público quedó horrorizado ante el intento de asesinato del candidato y ex Presidente, más aún al abrirse este la chaqueta y mostrar enfrente de todos su camisa, totalmente manchada de sangre. "Se necesita mucho más para matar a un alce macho", prosiguió, haciendo referencia al nombre de su partido. Y con el insignificante detalle —nótese la ironía— de tener una bala incrustada en el pecho, continuó hablando durante 50 minutos.

No, Roosevelt no llevaba un chaleco antibalas entre su ropa y su cuerpo. Lo que amortiguó el disparo fue el estuche de sus gafas y el guion del discurso que estaba a punto de dar: un documento de aproximadamente 50 páginas que quedó totalmente perforado, y que desde 1974 se conserva en el Museo Smithsonian de Historia Americana. 

 

theodor roosevelt

Radiografía del tórax de Theodor Roosevelt tras recibir el disparo en Milwaukee, durante la campaña de 1912.

Theodor Roosevelt Collection / Flickr Creative Commons

Como el excelente cazador que fue durante gran parte de su vida, a Roosevelt le bastó con comprobar que no salía sangre de su boca para saber que no se trataba de una herida mortal. Fue por ello que, con el objetivo de llevar su campaña al máximo al demostrar su dureza, dejó que el proyectil se alojase en una de sus costillas derechas, donde no solo permaneció hasta el fin de su discurso, sino también hasta el día de su muerte, 7 años más tarde.

A la vez, su atacante, John Schrank, se unió al vasto club de personas que han intentado, o conseguido, asesinar a un presidente de Estados Unidos. Eso sí, el hombre no ingresó en prisión porque, tras ser examinado por cinco psiquiatras, se determinó que padecía problemas mentales: "creía que estaba actuando bajo las órdenes del fantasma del presidente William McKinley, cuyo asesinato en 1901 había convertido a Roosevelt en presidente", explica un artículo de la Smithsonian Magazine.

el atentado no aseguró su éxito

Al contrario de lo que se podría pensar, ser víctima de un intento de asesinato no representó en absoluto la garantía de su reelección. De hecho, después del atentado, Roosevelt no continuó con su campaña: "Era físicamente imposible para mí hacer lo que tanto me hubiera gustado hacer y hablar en estas ciudades", narraba en una carta fechada del 2 de noviembre de ese mismo año, dirigida a sus potenciales votantes. 

En su defecto, y tal y como él buscaba evitar, el presidente electo en 1912 fue el republicano y conservador William Howard Taft, que es descrito como "distinguido jurista, administrador eficaz, pero mal político", en palabras de la Casa Blanca. Así, su paso por el gobierno de Estados Unidos no albergó numerosos logros, pero sí es cierto que el personaje destaca por haberse convertido más tarde en el décimo Presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos: es decir, ha sido la única persona de la historia en ostentar estos dos cargos. 

Sin duda, el año 1912 es más recordado por la anécdota del 14 de octubre, que por la elección de Taft, quien tras cuatro nefastos años fue sucedido por el archiconocido Woodrow Wilson. Por su parte, Theodore Roosevelt murió, con su bala en el pecho, un 6 de enero de 1919, convirtiéndose, en el contexto de violencia política en Estados Unidos, en el único ex Presidente y candidato en ser víctima de un atentado. Hubo que esperar 112 años para volver a presenciar una escena como tal.

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